¡Aviso! Este texto puede alterar, sensiblemente, el sueño. (Pasar de nada a mucho). Si sigues leyendo es bajo tu responsabilidad.
Cuando la necesidad nos arranca palabras sinceras, cae la máscara y aparece el hombre
Tito Lucrecio Caro.
Hoy he estado leyendo una teoría fundamentalista del Sr. Stanley Bendelac (publicita, conferenciante, publicita, pensador y cualquier cosa aburrida que sea digna de parafrasear en este aún más aburrido paréntesis). "Lo importante no es cómo te caes, si no como te levantas". Claro, he pensado, esto es un titular perfecto para una hipótesis que contenta pero no alivia. No conocía yo en demasía a S. Bendelac y, por tanto, apoyado en el brazo incorrupto de internet accedí a su página web (también, aburrida). Tras un repaso general he caído en la cuenta de que coincidimos en algo: a los dos nos fascinó la obra cumbre de Víctor E. Frankl "El hombre en busca del sentido" -la cual recomiendo desde aquí leer, releer, subrayar y estudiar con detenimiento en cualquier momento de vuestra vida-.
La teoría, sobre la cual leía, tenía como argumento cínico (por no declararlo ad hominem) la doble lectura del concepto: pensamiento lateral. Dicha teoría, dice, busca la resolución final a un problema saltándose la secuencia lógica del pensamiento. Es decir, si nos estancamos en un problema, la respuesta a la resolución final no se encuentra delante nuestro si no en alguno de los lados de la realidad. Pregunta: ¿si tengo un problema, no es por qué precisamente no obtengo la respuesta dónde quiero y deseo? Pregunta 2: ¿si tengo que observar la respuesta en cualquiera de los dos lados de la realidad, no me suscita otro problema aún mayor? El ser humano, perdone que le diga Sr. Bendelac, no está preparado para tomar decisiones sin consultar los daños colaterales (a no ser que seas la OTAN y la Santa Declaración de los Derechos Humanos esté en un cajón cuya llave la guardó en una ocasión tu madre y ahora no hay nadie que la encuentre. Normal.) Si simulamos la realidad como un cubo, tal y como se desprende de su teoría, el ser humano se siente vástago de la indiferencia y el doloroso tedio del olvido.
Es evidente que, bajo las circunstancias descritas -y uno que se cree filósofo por haber leído a Hume y haber menospreciado a Kant- declare el pensamiento vertical como el menos dañino para el conocimiento humano. (Solo se piensa y, si se piensa, se piensa lo correcto). Pero bajo la supuesta lateralidad del pensamiento se entraña una red de autocompasión y corrección de conducta que empobrece, en mayor o menor medida, la originalidad intrínseca en un ser humano: el pensamiento de la escalera natural.
Vivo, convivo e incluso comparto mesa con personas de todo rasero social. Pero ninguno tiene un afán de superación personal, sin remodelación y venta al exterior. Una superación por la superación misma. Una superación natural. Los niños, como tal, son personas que aún no conocen el significado de la palabra persona. No conocen el sentido del compromiso ni del civismo. Un niño, al caer, se levanta porque necesita levantarse. Nadie se lo ha dicho. Nadie se lo ha pedido. Solo es necesidad de superación. Cuando existe un problema, la solución radica en el exterior, evidentemente, ajena al problema que nos ocupa. ¿Qué hace un niño si se le pierde la pelota? ¿Piensa la razón menos irracional del abandono de la pelota? ¡No!. ¿Busca otro juguete para jugar y suplir la pelota? Tampoco. Simplemente llora. Llora porque quiere la pelota. Es su forma de reivindicar que necesita "esa" pelota y no otra cosa. Si pudiera salir corriendo y recoger la pelota, lo haría. Pero, a tenor de la adversidad propia en un niño, se dedica a llorar abanderando su derecho a la necesidad de su pelota.
Solo he reclamado la necesidad de necesitar superarme. Sin vanaglorias venideras ni triunfos a posteriori. No quiero triunfos al final del camino ni la estúpida idea de que la medalla es la superación en sí misma. Ni siquiera creo que sea válida alguna respuesta al por qué de la necesidad de superación. Es simple necesidad, si es que eso sirve como respuesta. En ocasiones, si me apuras, no es necesario superar un proceso de dolor. Solo será necesario superarlo cuando superarlo sea, estrictamente, necesario.
Siento que hayas llegado hasta aquí pero, lo avisé al inicio: si estás aquí es bajo tu responsabilidad. Ahora, supera esto.
Odié, odio y odiaré las secciones de autoayuda. No es mi intención que este artículo se haya convertido en eso. Para distinguir un buen argumento de una teoría barata es que, al comienzo del texto de un buen argumento, nunca hay una cita de Tito Lucrecio Caro.

Hola de nuevo! quiero decirte que me has dejado sin palabras cuando lo he leído (ya que no esperaba que fueras a escribir esto..) pero aún así me ha gustado bastante!
Además, me ha llamado la atención, que me ha parecido leer algunas cosas de tu manera de ser con las que no estoy muy de acuerdo... pero en fin.. :P muy bueno!
Pues muchas gracias. ¿con qué cosas no estás de acuerdo?