Y tumbados en la cama preguntó, entonces Ariel:
- ¿Imaginas que éste fuera el último minuto de nuestra vida?-  

Yo Saldría a la calle y buscaría un charco. Me mojaría los pies y pensaría: "¡total, mañana dará igual estar resfriado!".
Saludaría a todas aquellas personas que se cruzaran en mi camino. Que pensasen que estoy loco sería una fórmula extraña, pero humana, de gratitud.
Buscaría la manera de despedirme de aquellas cinco personas de las que me quiero despedir. Para todas ellas, el mismo patrón: Si el Todo es Nada y Nada es Todo. ¡No os debo nada!
Pararía a un niño pequeño y le diría: Si mañana te preguntan en el cole "¿Quién es uno y 3 a la vez?"  Responde "Los Beatles". (A George Harrison nunca le hicieron mucho caso).
Escribiría en un papel las siguientes palabras: fidelidad, tedio, fingir, soez, pavor, verdad, soslayo, ironía y servidumbre. Las tres primeras las enumeraría: 2,3,1. Las otras seis las quemaría.
En una de las esquinas del papel ardiendo plasmaría mi epitafio: "La vida es como la CherryCoke: Solo existe si la pruebas. ¿Verdad que parece mentira?".
Y al final, pondría en el MSN el siguiente estado: Ariel salió a comer.

 

- ¿Y tú, qué harías? - Preguntó de nuevo Ariel-
- ¿Yo? -Contestó Guiomar- quedarme aquí tumbada.
- ¿Y ya está? - Dijo Ariel-
- Cuando tú terminases de pisar charcos, hacerte el loco, de dar consejos, quemar papeles, despedirte y dar las gracias, entonces volverías aquí y me darías la mano. En ese momento comprenderías que si alguna vez nos queda un minuto y estamos juntos, será porque los anteriores a ése último han sido los mejores de nuestra vida.

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